sábado 4 de febrero de 2012

Faro

Muchas lunas han pasado
desde la última vez.
He vagado de un extremo a otro,
cruzado selvas,
sembrando desiertos,
sólo para volver a ver
en medio de la oscuridad
esas dos llamas que surgen
de tu corazón
y dejar que me abrasen
palmo a palmo
hasta que mis cenizas
se fundan con las tuyas.

lunes 30 de enero de 2012

Dos visiones, una historia

Puede apreciarse que, de un tiempo para acá, Hollywood carece de ideas originales: si una película ha sido exitosa (hecha o no allí), puede sacársele ganancias todavía haciendo secuelas, remakes (se vuelve a hacer la misma película pero con actores y/o directores distintos), precuelas o spin-offs (se toma un personaje que haya tenido conexión con el público y le dan su película aparte de la del protagonista del mismo filme). Sin embargo, estos ejercicios a simple vista inútiles pueden servir para hacer comparaciones en la manera de contar una misma historia y, ¿por qué no?, servir para una buena polémica.

Para ello, tenemos el caso de las dos adaptaciones fílmicas de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres, primera parte de la trilogía Millenium (escrita por el fallecido Stieg Larsson) y de la que ya se ha hablado en este espacio: la primera, hecha en el mismo país de Larsson en 2009, dirigida por Niels Arden Oplev, y la realizada el año pasado por David Fincher, de la cual se ha dicho que es un remake de la primera, lo cual no es cierto estrictamente hablando porque esa afirmación parte del criterio de que la historia de Oplev es la original, siendo que es en realidad adaptación de la historia de Larsson. Por tanto, la comparación debe ser partiendo de la novela, y es ahí donde se encuentran aspectos interesantes.

Partamos con el tratamiento de los protagonistas. La versión sueca (la cual respeta el título de la novela) nos presenta a una Lisbeth Salander más agresiva e imponente físicamente que la descrita por Stieg Larsson, una que solamente es un poco introvertida. En este punto, el desempeño actoral de Noomi Rapace es destacado, pero no es exactamente Salander sino una versión más feminista: una mujer que exuda confianza en sí misma y no se muestra vulnerable. Por otro lado, la representación que hace Rooney Mara es más apegada a la versión literaria en cuanto a "aparentar" fragilidad, lo cual es un arma a favor de Lisbeth Salander: de una persona frágil e insignificante nunca sospecharías algo, e incluso puedes creer ciegamente que es una persona mentalmente perturbada, tanto para bien como para mal. 

La otra parte de la ecuación, el periodista Mikael Blomkvist, también se plasma de manera distinta. En la versión sueca, Michael Nyqvist nos presenta a un personaje que no es tan hábil como periodista, lo cual coincidiría con la metida de pata que Blomkvist comete al inicio de la historia, pero nada más. En el desarrollo de la historia principal (la investigación sobre el asesinato de Harriet Vanger), el personaje de Nyqvist se deja guiar prácticamente al azar, no tanto por su ingenio o su capacidad deductiva: tiene que llegar Super Lisbeth Salander a indicarle cómo son las cosas (nomás falta que le diera de sapes). Por otro lado, Daniel Craig nos da una caracterización más cercana a la imagen idealizada que Larsson plasmó de sí mismo en la novela (Blomkvist y Larsson son periodistas investigadores): uno que puede conjeturar a partir de pistas y formular hipótesis sin necesidad de alguien más hasta cierto punto. Asimismo, Fincher logra (aunque a varios críticos no les pareció igual) equilibrar el peso de Blomkvist y Salander en cuanto a su importancia en la resolución del caso Vanger.

Con ello, podemos observar que la adaptación de la novela no es igual. Ambas versiones modifican la resolución del caso Vanger, lo cual podría deberse a intentar simplificar la historia de Larsson en este punto (el cual sí es algo rebuscado). De las dos versiones, irónicamente la más apegada al libro es la estadounidense (¡!), al menos en cuanto a respetar el peso de los personajes secundarios y su importancia dentro de la trama (el inspector Morell, por ejemplo, es una nota marginal en la versión de Fincher, mientras que en la de Oplev se convierte en uno relevante a medida que la película avanza en torno a la mitad). El descubrimiento de los asesinatos masivos se debe, en la novela y en la versión de Fincher, a la coincidencia de que la hija de Blomkvist -Pernilla- revisa una pista y pone a su padre en el camino indicado; en la versión sueca, sin embargo, este hallazgo se debe a que Super Lisbeth Salander hace la conjetura sin más explicación: el Espíritu Santo (con un haz de luz del monitor) la iluminó de repente.

Con todo lo anterior (falta analizar dirección, fotografía, música, etc.), puede deducirse que mi recomendación iría apuntada a la versión hollywoodense en cuanto a la fidelidad a la historia original. Sin embargo, se debe tener en consideración que ambas versiones son un homenaje a un autor que nos legó una de las parejas más icónicas de la literatura (detectivesca, pero también deberíamos considerar universal). Por eso, vale la pena ver ambas.

domingo 22 de enero de 2012

El mundo en una nuez

Ya no hay regreso
a los tiempos pasados
en donde el mundo
era una nuez.
Pero ahora, ¿alguien
podría decirme
con toda confianza
si quiere acompañarme
mientras recorro esta nuez
con tamaño de sandía?

Porque ser explorador solitario
no siempre es grato:
¿cómo, si no, se disfrutaría
contar una historia
alrededor de una fogata,
ver las estrellas fugaces,
o simplemente escuchar el murmullo
del río mientras pasa?
La luna sí..., pero ahora
parece tan lejana y fría
envuelta en gasas semioscuras...